El Kid forjó su leyenda




Fransheska Hidalgo | @sheskahidalgo
Redacción para Diario Meridiano



Al inicio de la brillante carrera de Francisco Rodríguez en el remoto año del 2002 con los Angelinos de Los Ángeles de Anaheim, podíamos deducir por aquel joven alto nacido en la ciudad de Caracas que en su futuro se veían venir grandes cosas, y así lo demostró, la noche del 13 de septiembre del 2008.

En medio de una agitada campaña con el conjunto de Los Ángeles, el cual en ese momento luchaba por obtener su pase a la postemporada, el venezolano, quien ya acumulaba 57 rescates en su haber, no se esperaba que aquella significativa noche se convirtiera en la que cambió su vida y su carrera para siempre.

Los Angelinos enfrentaban a los Marineros de Seattle en el Angel Stadium de la ciudad de Anaheim ese 13 de septiembre; la pizarra apuntaba 5 carreras por 0 a favor del equipo local, por lo que  con una situación controlada no se tenía previsto que el caraqueño subiera a la lomita en el noveno capítulo.

Sin embargo, las cosas dieron un inesperado giro cuando los Marineros reaccionaron en la parte alta de la novena entrada al anotar dos carreras y colocar la misma cantidad de hombres en circulación.
En aquel decisivo momento, el criollo estaba empatado en la primera casilla de salvamentos con Bobby Thigpen, no obstante, a menos de dos semanas para culminar la temporada regular, “K-Rod” aún tenía varias oportunidades de alzarse con el récord de cerrojos de las Grandes Ligas, y así lo hizo.

En la parte alta del noveno episodio, con un par de outs en la pizarra y en cuenta de 3-2 para el jardinero central de los Marineros, Raúl Ibáñez; el venezolano lanzó una recta que registró las 87 millas por hora, para retirar por la vía del ponche al último bateador del compromiso y alzarse con la máxima marca de salvados en la historia de Las Mayores.

A la postre, Rodríguez continuó en el tope de rendimiento como el mejor cerrador del Big Show a lo largo de sus 15 años de trayectoria.