Fransheska Hidalgo | @sheskahidalgo
Redacción para Diario Meridiano
Una estrella naciente y otra
consagrada en las Grandes Ligas se alzaron con la distinción al Más Valioso de
la temporada 2008 de la Liga Americana y Nacional respectivamente. El joven
Dustin Pedroia se hizo merecedor del galardón por el nuevo circuito al
totalizar 213 imparables, cifra más alta en la carrera del segunda base.
Alberth Pujols se acreditó su
segundo MVP en dicha zafra; el dominicano promedió .357 con el madero y acumuló
37 batazos de vuelta completa en su haber.
El zurdo Cliff Lee se hizo
acreedor al premio Cy Young de la Liga Americana en ese año 2008. Tras disputar
su séptima campaña con los Indios de Cleveland, el lanzador se llevó la
distinción al obtener 22 lauros, recetar 170 ponches y otorgar solo 34 boletos
en 223.1 episodios de labor.
Mientras que por el viejo
circuito, Tim Lincecum recibió su primer galardón de su carrera como el mejor
lanzador de la Liga Nacional. En 33 aperturas con los Gigantes de San
Francisco, el derecho retiró a 265 contrarios por la vía del ponche y dejó una
efectividad de 2.62.
Dos brillantes carreras iniciaron
a dar sus primeros grandes pasos en aquella zafra del 2008. El tercera base de
los Rays de Tampa Bay, Evan Longoria, se llevó el reconocimiento al Novato del
Año de la Liga Americana luego de batear 112 hits, 27 vuelacercas e impulsar a
85 compañeros hasta la goma.
Geovany Soto llenó a la Isla del
Encanto de gusto al llevarse el ROY de la Liga Nacional cuando utilizaba la
camiseta de los Cachorros de Chicago. El boricua disparó 141 imparables, entre
ellos 35 dobletes y despachó 23 bambinazos.
